Archivos del mes: febrero 2015

ESTIMULACION DEL LENGUAJE FEBRERO

Como novedad , este mes de febrero hemos trabajado la secuencia de la frase.

Intentamos que los niños vayan empleando frases muy sencillas, mediante el apoyo visual de dibujos, les ayudamos a tomar conciencia de que el lenguaje oral está formado por cadenas de segmentos, que son las palabras.

Cada palabra se corresponde a una imagen o icono.

También vamos acostrumbrando al oido, a asociar el número de sílabas que tiene cada palabra con golpes de pandereta. Monosílabas ( sol, pan….) ,bisílabas ( luna, coche….) y polisílabas ( chocolate, zapatillas….).

En lo referente a la ampliación del  vocabulario los centros de interés no han cambiado : la familia, los alimentos y los animales.

Como siempre os recomiendo, no os canseís de hablarles y explicarles lo que sucede a su alrededor, su capacidad de comprensión va mucho mas allá de lo que parece.

 

¿CELOS O RIVALIDAD ENTRE HERMANOS?

hermanos ¿CELOS O RIVALIDAD ENTRE HERMANOS?

Podemos definir los celos como la sensación de malestar que sufren los niños cuando observan la atención que dedican sus padres a sus hermanos.

Debemos distinguir los celos entre hermanos, de la reacción que se produce ante la llegada de un nuevo hermanito. El conjunto de reacciones que se pueden presentar en ese momento, a veces solo llamadas continúas de atención, pero otras veces con conductas regresivas ( enuresis, inapetencia, insomnio…) necesitan un tiempo de adaptación, especialmente porque el recién nacido recibe todas las atenciones, sobre todo de las personas mas ajenas a la familia directa.

Si cuando  la familia está ya constituida, pasado el período de regulación emocional ante el nuevo hermano, persiste esa frustración que no  permite al niño  estar tranquilo, cuando no es él, el centro de atención, es conveniente actuar para que ese comportamiento no llegue a convertirse en un auténtico problema.

Cuando los niños van creciendo, a veces, eso que llamamos celos es mas bien rivalidad, los hermanos “compiten” por la atención de los padres.

Los padres intentamos dar el mismo trato a cada hijo en un intento de ser justos, pero lo justo es dar a cada hijo lo que necesita. Si uno de ellos necesita más atención o ayuda por sus características particulares, debemos explicárselo a los otros e intentar “compensar” el menor tiempo que le dedicamos, con otras actividades que al más autónomo le produzcan satisfacción (juegos, acompañar a los padres en alguna actividad deportiva….).

Evidentemente, no debemos tener un trato de preferencia o con privilegios a unos hijos sobre los otros.

Para lograr una convivencia familiar sin rivalidades, es aconsejable lo siguiente:

–         Tener una relación abierta y comunicativa, donde tanto los hijos como los padres trasmitan sus preocupaciones y sentimientos. Ponerle palabras a las muestras de malestar…. E ir acostumbrándolos que expresen sus emociones “ven aquí que te abrace que parece que necesitas un cariñito…..).

–         Nunca comparar a los hermanos.

–         No intentar dar exactamente lo mismo a todos (repartir el mismo número de galletas a cada hijo, comprar piezas de ropa al mismo tiempo…..) . Unas veces unos reciben más, otras veces reciben menos, a veces uno necesita unas zapatillas….. y otras veces otro necesita una sudadera….. y así ellos mismos no estarán siempre comparándose.

–         Fomentar la generosidad, hoy haces tú mas que el otro, mañana será el otro el que haga por ti.

–         Trasmitir con vuestro ejemplo, la idea de colaboración entre los miembros de la familia.

Si a pesar de todo ello, persiste esta actitud, episodios de celos o excesiva rivalidad, hay que responder con tranquilidad , demostrarle al hijo que cada uno es diferente, y que en ocasiones (por las edades o por las circunstancias) necesitan atenciones diferentes, pero que siempre a todos se les quiere por igual.

Inma Pastor.