Archivos del mes: julio 2015

LOS MIEDOS EN EL NIÑO

niño con miedo LOS MIEDOS EN EL NIÑO

Los miedos en general  tienen un importante componente de valor adaptativo para la especie, cumplen una función de supervivencia en el sentido de apartarnos de situaciones  potencialmente peligrosas.

 

Los miedos, normalmente, no constituyen un  problema en el desarrollo del niño.

 

Lo importante es identificar de qué tiene miedo el niño, para poder ayudarlo a superarlo y afrontarlo.

 

Por tanto, debemos considerarlo como una reacción normal del ser humano. Hasta cierto punto, el miedo es deseable, porque un niño desprovisto de temores está más predispuesto a sufrir accidentes.

 

Hay miedos universales presentes en el desarrollo normal de todo niño, pero que, al igual que aparecen, también desaparecen espontáneamente, a medida que el niño crece y conoce el mundo.

 

Los miedos naturales que pueden manifestar los niños son:

 

  • En los primeros meses de vida, el bebé siente miedo ante los ruidos fuertes e inesperados.
  • Alrededor de los 6 meses, siente miedo ante los movimientos repentinos, tono de voz alto y agresivo.
  • Hacia los 8 meses, miedo a las personas y situaciones extrañas.
  • Desde los 18 meses hasta los 4 años, miedo a la oscuridad, a estar solo, a seres imaginarios, a los animales, a elementos de la naturaleza (truenos,…).

 

Como podemos ayudarles:

 

  • Nunca reírse del niño , ni ridiculizarlo, sería hacerlo sufrir inútilmente.
  • No ignorarlo, debemos hablar sobre sus miedos y explicarles que todos tenemos  miedo de algo, en alguna ocasión.
  • Nunca forzarlo a enfrentarse a la situación temida. Podemos ir poco a poco con aproximaciones sucesivas.
  • Evitar asustar al niño, aunque sea de broma. Y que tampoco lo hagan quien están con ellos, a veces son los hermanos mayores.
  • Vigilar siempre lo que ve en la televisión: mucha de la programación infantil es violenta.
  • Si el niño llora por la noche, calmarle primero a oscuras, para que no asocie miedo con oscuridad.
  • Reforzar cualquier comportamiento de valentía por pequeño que sea. Valiente no es quien no tiene miedo, si no el que sabe afrontarlo.
  • No usar el miedo para controlarle (“si no obedeces vendrá el coco…”)
  • Ser modelo de actuación: controlar nuestros miedos delante de ellos. Muchos miedos se aprenden por imitación.

 

 

 

No se les debe mentir acerca de sus miedos, hay que ayudarles a superarlos con sinceridad. Cuando el miedo les produzca mucha ansiedad o les afecte en su vida diaria, impidiendo la realización de otras actividades, es cuando tenemos que preocuparnos y consultar con el profesional.

 

 

 

Inma Pastor.